martes, 26 de febrero de 2019

Pequeño Colibrí


Una luz pequeña,
ha entrado a mi corazón,
ilumina a mi niña,
siento de cerca su intención.

Diviso sus ojos,
divinos luceros,
llenan mis sueños,
abrazan mis miedos.

Pequeño espíritu del alba,
estás dentro de mi ser,
traes a mi alma calma,
me dejas en el viento ser.

Abrigas con tus alas,
vuelas conmigo por ahí,
resuenas en las mañanas,
me sujetaste cuando me perdí.

Lates dentro de mi,
escucho el eco de tu vuelo,
siento cada parte de ti,
estás en mi desvelo.

Vuela conmigo,
no desesperes,
estaré contigo,
aunque no te lo esperes.

Un canto al viento,
dibujé tu aura,
mi ser está contento,
por tenerte ahora.

Pequeño colibrí,
llegaste para volar,
nuestro vuelo lo escribí,
vamos hacia la luz solar.

Un viaje del corazón

De la mano
Junto a tí
En el camino
Me perdí.

Una sonrisa como guía,
una maleta ligera,
mi corazón te seguía,
tu mirada era sincera.

A grandes monstruos nos enfrentamos,
el amor era nuestra salvación,
sin reproche nos amamos,
y comenzamos una peregrinación.

De tu mano
Junto a mi
En el camino
Te sentí.

Nuestros pies ya cansados,
la mirada hacia el cielo,
recuerdos de los antepasados,
cuando en el mar había hielo.

Me persiguen
y te hieren.
te persiguen
y me hieren.

Con las manos,
unidas por ti y por mi,
en estos mágicos caminos,
tu corazón junto al mio sentí.

Volamos por las cordilleras,
sentimos junto la pasión,
traspasamos las fronteras,
que habían en nuestro corazón.

Un viaje hacia el interior,
sanando juntos,
un viaje del corazón,
por tantos mundos.

lunes, 25 de febrero de 2019

Ser del tiempo


Caminando por el bello prado
encuentro tu mirada plena,
prendas blancas te visten,
la luz en ti existe.

Entre naturaleza viva,
corremos por esta vida,
reímos por la ocasión,
y cantamos una canción.

Llegamos como los seres del agua,
revoloteando y jugando juntos,
viendo la majestuosidad del río,
sintiendo tu corazón junto al mio.

Cruzamos puentes de sabiduría,
te volteas y das un salto vida mía,
desapareces en la nada,
¿Dónde estás ángel hada?

Sin temor me acerco a ellos,
aquellos guardianes de los ríos,
que protegen el bello elemental,
para la conciencia lograr despertar.

Te pregunto con incertidumbre,
pues te fuiste y no sé a donde,
cruzando puertas...
y dejando otras cerradas.

Un guardían te vió,
en la dimensión de la nada y el todo,
recorriendo en el tiempo,
volviendo atrás.

Dejaste luz en mi corazón,
quizás esa era la razón,
que te dicto tu ser interior,
para llegar a mi con tanto amor.

Ser de otro tiempo,
ser de otro mundo,
ser de otro universo,
ser de otra vida.

Mis sueños aún te ven,
por el mismo hecho de...
que estamos conectados,
en la misma frecuencia sintonizados.

Caminando por el bello prado...

viernes, 15 de febrero de 2019

Askad, recuerdo de otra vida

La noche de aquel Abril fué fria e iluminada por mi amiga Luna, los duendes… esos pequeños seres con minuciosa figura pero con grande sabiduría, ellos y sus mágicas amigas hadas estaban conmigo susurrando al viento canciones que sólo los poetas sin nombre cantamos desde el alma para nuestro ser; querido fue mi corazón por razones que aún desconozco y que mi mente no se esfuerza en revelar pero los sentimientos que mi semilla siempre me enseño fueron sacados de su sarcófago oscuro y a la vez tranquilo, para que pudiesen ser conocidos por los misteriosos ojos de aquel ser que me miraba fijamente mientras caminaba hacía lo que sería el primer paso hacía mi immortalidad.



Sus ojos eran llamas apagadas por las sombras de los espíritus de aquellos árboles que rodearon nuestro encuentro, invadía mis pensamientos, él sabia lo que yo pensé en ese instante pero aun así se nego a mostrarme un poco de ese fuego que rodeaba su ser, lo podía sentir en su cuerpo y a la vez rodeaba mi ser de su amarga frialdad que apagaba esa llama eterna que se encendía cuando estabamos juntos.

Un pequeño saludo con mis manos fue lo que hice al acercarme a este mágico ser y una resplandeciente sonrisa obtuve gracias a mis movimientos, los duendes, hadas y espíritus que rodeaban ese lugar lloraron al estar en presencia de tan mágico encuentro ya que sabían que en aquellos entes había una luz muy poderosa que brillaría en las entrañas de la Tierra para darle vida a el mundo pérdido, jamás visto por ojos llenos de odio… sucios. Un secreto que surgía en ese instante tenía que guardarse, de tal manera que los espíritus del bosque se retiraron de aquel lugar danzando y cantando hasta el fín de aquel sentimiento, contando esta historia a niños y personas con una gran luz en su ser.

Ahora voy a darles detalles de lo que paso ese día, mientras miraba sus ojos, me di cuenta de que su cálida voz bajó por mi pecho, eran las palabras que llegaban a mi corazón; una dulce mirada de viejos amigos, una fuerte sensación que ni yo ni él pudimos contener, un baile de sonrisas fue lo que creamos en ese instante y después vino el deseo… de caminar juntos en aquella noche. Frase tras frase que encendían la luz de mi amiga Luna que brillaba esa noche más que nunca, siempre deseando que su luz nos fundiera en un solo rayo de vida; llegamos a una vieja cabaña, donde compramos “chicha”, el néctar de la Madre Tierra, olvidando toda formalidad, perdidos en nuestro momento, salimos de aquel lugar sin decir adiós y sin recibir el dinero que nos debían, en ese momento había algo más importante que el dinero… la inmortalidad.

La inmortalidad de su mirada que tenía el reflejo de mama luna, a´te, mama killa… perduró en mi ser durante mucho tiempo, incluso hoy en día no sé cómo explicar aquella sensación que invadió mi alma por un instante como si fuese un recorrido de mil años luz desde esta sagrada tierra hacia el rincón intermedio del universo que conocemos y que vislumbre ese día en aquel lugar, aquella noche y aquellos ojos eternos que me miraban desde su universo hicieron que la percepción del tiempo cambiara, ahora la línea del reloj giraba en espiral… iba y venía a nosotros como un pájaro ancestral, colibrí de colores que visitó nuestro encuentro… traía un buen mensaje de los dioses, pues una vez más estos dos seres se habían encontrado en el camino.